{"id":69,"date":"2004-07-16T10:41:01","date_gmt":"2004-07-16T08:41:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.2cvsalamanca.es\/?p=69"},"modified":"2019-11-20T11:18:49","modified_gmt":"2019-11-20T10:18:49","slug":"resumen-san-cristobal-en-alba-de-tormes-10-7-07","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.2cvsalamanca.es\/index.php\/2004\/07\/16\/resumen-san-cristobal-en-alba-de-tormes-10-7-07\/","title":{"rendered":"Resumen: San Cristobal en Alba de Tormes. 10\/7\/07"},"content":{"rendered":"<p>El Club 2CV de Salamanca celebr\u00f3 San Cristobal para recibir las bendiciones del Santo. <!--more--> <\/p>\n<p>A propuesta de nuestro socio Rub\u00e9n se organiz\u00f3, a \u00faltima    hora esta salida.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.2cvsalamanca.com\/club\/modules\/coppermine\/albums\/alba04\/thumb_alba003.JPG\" align=\"left\">Participamos    6 coches, todo una haza\u00f1a ya que se llam\u00f3 a todos los socios por    tel\u00e9fono para que en 4 horas estuvieran en el Servicio Oficial Citro\u00ebn    de Alba de Tormes, que fue el punto de encuentro.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.2cvsalamanca.com\/club\/modules\/coppermine\/albums\/alba04\/thumb_alba009.JPG\" align=\"right\">El    primero en llegar fue Agust\u00edn con su mujer y despu\u00e9s todos poco    a poco, siendo el \u00faltimo Rub\u00e9n. Una vez reunidos todos en las    instalaciones de Talleres Nani, S.L. nos desplazamos en filita todos juntos,    acompa\u00f1ados por las sirenas de dos gr\u00faas de rescate de veh\u00edculos    (de la empresa) una al principio y otra al final.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.2cvsalamanca.com\/club\/modules\/coppermine\/albums\/alba04\/thumb_alba010.JPG\" align=\"left\">Recorrimos    las calles de la localidad hasta llegar a una calle de bajada (no recuerdo su    nombre) junto al puente donde estaba el p\u00e1rroco y bendec\u00eda cada    veh\u00edculo de la procesi\u00f3n. La verdad es que se levant\u00f3 expectaci\u00f3n    entre los asistentes y peatones. Nosotros porque todos abrimos las capotas de    los coches para que el \u00abagua bendita\u00bb nos refrescara de los calores    de la tarde y los peatones que no se pod\u00edan creer que pudi\u00e9ramos    armar tanto foll\u00f3n con la bocinas de los coches.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.2cvsalamanca.com\/club\/modules\/coppermine\/albums\/alba04\/thumb_alba21.JPG\" align=\"right\">Despu\u00e9s    del recorrido nos dirigimos a una cafeter\u00eda en la que tomamos unos refrescos    y pinchos por corter\u00eda del Servicio Oficial Citro\u00ebn de Alba de Tormes    y Pe\u00f1aranda de Bracamonte, al cual agradecemos por la colaboraci\u00f3n    que mantienen con el club permanentente.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;-<br \/>   <img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.2cvsalamanca.com\/club\/modules\/coppermine\/themes\/default\/images\/site_logo.png\"><br \/>   Club 2CV de Salamanca.<br \/>   Web: <a href=\"http:\/\/www.2cvsalamanca.com\">www.2cvsalamanca.com<\/a><br \/>   E-mail: club@2cvsalamanca.com<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p><strong><font color=\"#0000FF\">UN POCO DE HISTORIA DE ESTE SANTO:<\/font><\/strong><br \/>   (para saber un poco el tema de que tiene que ver un Santo con los automovil\u00edstas)<\/p>\n<p><strong>SAN CRIST\u00d3BAL<\/strong><\/p>\n<p> (\u2020 s. III)<\/p>\n<\/p>\n<p><em>Aguerrido y asaz petulante es el mozo. Sue\u00f1a con aventuras y se    ha propuesto no cejar en el empe\u00f1o. Sabe que tiene buen porte y anda    muy pagado de su figura gentil. Tan airosa es su facha que, andando los siglos,    se leer\u00e1 en el himno antiguo del Breviario Toledano: \u00abElegans statura,    mente elegantior, \u2014Visu fulgens, corde vibrans,\u2014 Et capillis rutilans\u00bb    (Lindo talle, de mejor entendimiento \u2014ojos alegres, coraz\u00f3n ardiente\u2014,    y de cabellos rubios rutilantes). Pero el mozo no conoce a\u00fan la Luz verdadera    y s\u00f3lo para mientes en sus ansias de gloria. <\/em><\/p>\n<p><em>Se le conoce por varios nombres. Offero, R\u00e9probo, Relicto y Ad\u00f3cimo.    Por todos ellos responde el joven, muy pagado de su alcurnia y su linaje. Porque    es el unig\u00e9nito, y primog\u00e9nito de un rey cananeo, cuya esposa    ve\u00eda transcurrir su vida sin descendencia. Su nacimiento le ha costado    muchas l\u00e1grimas y muchos rezos.<\/em><\/p>\n<p><em> Relicto \u2014el nombre m\u00e1s usual en sus biograf\u00edas\u2014    ha visto la luz primera en tierra cananea. Acaso en Tiro, acaso en Sid\u00f3n.    Ambas se disputan la supremac\u00eda de la Tierra de Promisi\u00f3n, dada    por Dios hace muchos a\u00f1os a los hijos de Israel, en premio a los inmensos    trabajos que padecieron por espacio de cuatro centurias uncidos a la tiran\u00eda    de los faraones.<\/em><\/p>\n<p><em> Ambas ciudades envuelven su cuna en leyendas mitol\u00f3gicas, y de    ellas habla la Biblia en sus primeros libros. El G\u00e9nesis (10, 19) designa    a Sid\u00f3n ya con este nombre, y en el libro de Josu\u00e9 (11, 8) Tiro    pasa por ser una plaza fuerte.<\/em><\/p>\n<p><em> Ambas asimismo rivalizaron en importancia y lucharon con denuedo para    irrogarse la supremac\u00eda del mar, detentada a la postre por Tiro, madre    de ciudades, como Hipona y Cartago, en Africa del Norte.<\/em><\/p>\n<p><em> Las dos aportaron la madera incorruptible de los famosos cedros para el    Templo que Salom\u00f3n levantara a Yahv\u00e9, el Dios \u00fanico. Hiram,    rey de Tiro, hab\u00eda recibido del m\u00e1s sabio de los hijos de los    hombres apremiante mensaje: \u00abQuiero edificar a Yahv\u00e9, mi Dios, una    casa como se lo manifest\u00f3 Yahv\u00e9 a mi padre David, diciendo: \u00abTu    hijo al que pondr\u00e9 yo en tu lugar sobre tu trono, edificar\u00e1 una    casa a mi nombre\u00bb. \u00ab\u00a1Manda, pues, cortar para m\u00ed cedros    en el L\u00edbano; mis siervos se unir\u00e1n a los tuyos, y yo te dar\u00e9    lo que t\u00fa me pidas, pues bien sabes que no hay entre nosotros quien sepa    labrar la madera como los sidonios\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em> Hiram contest\u00f3: \u00abHe o\u00eddo lo que has mandado a decir.    Har\u00e9 lo que me pides en cuanto a la madera de cedros y cipreses. Mis    siervos los bajar\u00e1n del L\u00edbano al mar y yo los har\u00e9 llegar    en balsas, hasta el lugar que t\u00fa me digas. All\u00ed se desatar\u00e1n    y t\u00fa los tomaras, y cumplir\u00e1s mi deseo proveyendo de v\u00edveres    mi casa\u00bb (3 Reg. 5).<\/em><\/p>\n<p><em> Por \u00abel pa\u00eds de Tiro y de Sid\u00f3n\u00bb pas\u00f3 Jes\u00fas    derramando mercedes. \u00abSe\u00f1or, hijo de David, ten l\u00e1stima de    mi: mi hija es cruelmente atormentada del demonio\u00bb (Mt. 15, 22), oy\u00f3    el Maestro en estas tierras, cuyos habitantes supieron de la majestad omnipotente    del Hijo de Dios y merecieron sus palabras de consuelo y esperanza \u00ab\u00a1Ay    de ti, Corozain!, \u00a1ay de ti, Betsaida!, que si en Tiro y en Sid\u00f3n    se hubiesen hecho los milagros que se han obrado en vosotras, tiempo ha que    habr\u00edan hecho penitencia, cubiertas de ceniza y de cilicio. Por tanto,    os digo que Tiro y Sid\u00f3n ser\u00e1n menos rigurosamente tratadas en    el d\u00eda del juicio que vosotras.\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em> Mas la historia no cuenta para Relicto, quien s\u00f3lo piensa en aventuras    y en oropeles. \u00bfLe empujan acaso los soberbios bajeles que el mozo contempla    en el puerto de Tiro o en el de Sid\u00f3n, y con los cuales ambas ciudades    siguen manteniendo su hegemon\u00eda mar\u00edtima, heredada de siglos,    por el Mediterr\u00e1neo? \u00bfO quiz\u00e1 su noble alcurnia, pues se    sabe hijo de un rey o virrey, con poder y con s\u00fabditos? Tal vez su noble    facha y gigantesca robustez. \u00abEra adem\u00e1s \u2014escribe uno de sus    bi\u00f3grafos\u2014 de enorme robustez, herc\u00falea fuerza y de tan    apuesta y agradable figura, noble aspecto y disposici\u00f3n en su persona,    que atra\u00eda a s\u00ed los ojos de cuantos le miraban\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em> Para su sed de glorias, espoleada por su noble porte, Relicto pone su    espada al servicio del rey. Pero un rey poderoso, no el que rige aquellos territorios.    El apuesto mozo toma a deshonra servir a un monarca corto de talla y de glorias.    \u00bfC\u00f3mo Relicto, de estatura gentil, de ojos ardientes y de cabellos    rubios, valeroso y aguerrido, gigante membrudo, puede rendir su espada invicta    ante un insignificante reyezuelo?<\/em><\/p>\n<p> <em>\u00abP\u00fasose a considerar su elegante estatura, sus extraordinarias    fuerzas, su coraz\u00f3n animoso, su valor tan celebrado, y, hall\u00e1ndose    sirviendo a un rey cananeo, que, a la cuenta, o no era de mucha fama, o ten\u00eda    cortas prendas para la corona, se desde\u00f1\u00f3 de servir como vasallo    humilde a quien s\u00f3lo le exced\u00eda en la fortuna del cetro, Pues    muchas veces concedi\u00f3 la fortuna (en fin, como ciega y loca) las reales    insignias a muchos que aun para ser mandados eran indignos. Y si abandonamos    el fabuloso nombre de la fortuna, pues los cristianos no reconocemos fortuna    fabulosa, sino decretos y permisiones de la divina Providencia, tal vez concedi\u00f3    Su Majestad el cetro a quien era indigno del trono porque no merec\u00edan    los pueblos otra cosa que sus culpas, y no es \u00e9ste el menor testigo de    la ira, pues siente mucho el s\u00fabdito el golpe del azote cuando viene    por mano del que debe ser en la rep\u00fablica, no tirano, sino padre\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em> No quer\u00eda el mozo mandar, sino ser mandado. Ansiaba s\u00f3lo    servir, pero buscaba rey que fuese digno de ser servido. \u00abSoy discreto    \u2014pensaba\u2014, robusto, gal\u00e1n, entendido, valeroso, y \u00bfhe    de sujetarme a quien considero indigno de mandar?\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em> As\u00ed, pues, deja Relicto aquellos lugares donde transcurriera su    ni\u00f1ez y se pone en camino a la busca del rey mayor de la tierra. Tropi\u00e9zase    con Gordiano, emperador de Roma, empe\u00f1ado a la saz\u00f3n en lucha    tenaz contra los persas.<\/em><\/p>\n<p><em> Admir\u00f3se el monarca de la pr\u00f3cer estatura del nuevo soldado,    enamor\u00f3se de su bizarr\u00eda y se aficion\u00f3 al valor que demostraba.<\/em><\/p>\n<p><em> Llegado hasta el rey, Relicto habl\u00f3 sin miedo y sin tacha: \u00abYo,    oh rey soberano, busco al mayor rey de la tierra, al rey de la mayor fama; no    por inter\u00e9s villano de riquezas y hacienda, sino s\u00f3lo por la noble    codicia de honra y fama, que mis prendas, mi valor, mi gigantesca estatura,    no son para servir a reyes peque\u00f1os, sino para emplearse en servicio    del mayor rey del mundo. Yo all\u00e1, en Can\u00e1, serv\u00eda a mi    rey; mas me pareci\u00f3 que a un rey pigmeo no deb\u00eda servir un soldado    gigante. Sediento de triunfos, busqu\u00e9 al mayor rey de la tierra, y o\u00ed    decir que a esta hora t\u00fa eras en la tierra el rey m\u00e1s famoso.    Por eso dej\u00e9 aquel rey y vengo a servirte a ti; porque ya que mi estrella    me conduce a servir como vasallo, s\u00f3lo he de servir al que es el mayor    rey del mundo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em> Pag\u00f3se el rey de la libertad de la respuesta, o \u00abacaso por    la lisonja de o\u00edrle decir que era celebrado en la tierra por el rey mayor;    que este pestilente aire de la lisonja suena, mejor que en otros, en los reales    o\u00eddos. Facil\u00edsimamente pasa al pecho, que es un cebo muy dulce,    y gana tanto la voluntad que pocas veces se le cierran las puertas del coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em> Entra Relicto a formar parte de las tropas del rey, y tanto es su valor    y tanta su destreza en el combate, que el monarca lo tiene junto a s\u00ed    en los momentos de peligro.<\/em><\/p>\n<p><em> Y, cuando vuelven las banderas victoriosas, el monarca abre sus salones    a la alegr\u00eda del triunfo. Relicto asiste a la fiesta, y contempla con    asombro que el rey palidece cuando uno de los juglares exalta el poder de Sat\u00e1n.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u00abLuego Sat\u00e1n es m\u00e1s poderoso que mi rey \u2014piensa    Relicto\u2014. He de ponerme a su servicio.\u00bb<\/em><\/p>\n<p> <em>\u00abRelicto no era el primero ni el \u00faltimo hombre que entre los    de su estirpe creyeran en Sat\u00e1n, el antagonista del hombre, el pr\u00edncipe    de este mundo; le conceb\u00eda como encarnado y real, y como a tal le segu\u00eda\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em> Sale Relicto al encuentro de Sat\u00e1n, \u00abel rey m\u00e1s poderoso    de la tierra\u00bb. \u00danese a su cortejo, presto a desenvainar la espada    tan pronto el enemigo haga acto de presencia. Gran algarab\u00eda reina en    los ej\u00e9rcitos de Sat\u00e1n. Mas Relicto observa que todos palidecen    cuando divisan una cruz en el camino. Sat\u00e1n ordena un largo rodeo. El    soldado se extra\u00f1a.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014\u00bfNo viste una cruz que estaba en el camino real? \u2014responde    malhumorado Sat\u00e1n a las preguntas del gigante.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014La divis\u00e9, como todos los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014Pues sabe que s\u00f3lo por no pasar junto a ella me apart\u00e9    del camino, aunque conoc\u00eda la grave molestia que se le segu\u00eda    a mis gentes.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014Pues, \u00bfqu\u00e9 mal te hace aquella cruz? \u00bfEs m\u00e1s    que un palo? \u00bfEs m\u00e1s que un madero? Yo paso junto a ella sin susto    \u2014respondi\u00f3, desde\u00f1oso, Relicto.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014Esa cruz que has visto es insignia de un capital enemigo m\u00edo,    que se llama Cristo. Un hombre que, por malhechor, ha muerto crucificado en    esa cruz.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014\u00bfQu\u00e9 Se\u00f1or es \u00e9se que tanta virtud    da desde esa se\u00f1al que ella sola llena tu pecho de pavor?<\/em><\/p>\n<p><em> Sat\u00e1n permanec\u00eda callado. No quer\u00eda confesar su derrota.    Relicto insist\u00eda.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014\u00bfNo dices que ya muri\u00f3 en esa cruz? Pues, \u00bfqu\u00e9    te asusta, si ya perdi\u00f3 la vida?<\/em><\/p>\n<p><em> Ante el mutismo de Sat\u00e1n, Relicto toma una decisi\u00f3n tajante.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014\u00bbYo voy a buscar a este Cristo, que es, sin duda, m\u00e1s    poderoso que Sat\u00e1n.\u00bb<\/em><\/p>\n<p> <em>\u00abCon qu\u00e9 suavidad, oh Crist\u00f3bal! \u2014exclama fray    Tomas Monz\u00f3n\u2014, te va llevando hacia s\u00ed la gracia. Ya da    luz a tus pasos para que sigas la dicha. Y m\u00e1s acelerados fueran si este    enemigo te hubiera dicho tambi\u00e9n que Cristo hab\u00eda muerto en esa    cruz por ti, por sacarte de su tiran\u00eda y redimirte de la esclavitud de    la culpa; pero ya lo vas conociendo, y veremos c\u00f3mo diste pasos tan gigantes    que desquitaste todo el tiempo perdido, sacando ventaja en la carrera a muchos    que lo conocieron con m\u00e1s tiempo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em> Ya tenemos a Crist\u00f3bal soldado de Cristo, \u00abEl joven licencioso,    pagano, que recorre el mundo en busca de la felicidad, pero est\u00e1 preocupado    de hallar la verdad y acallar su conciencia, que le reprende sus extrav\u00edos,    ha encontrado el verdadero camino, la aut\u00e9ntica dicha.\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em> La leyenda esmalt\u00f3 con bellas narraciones la vida del gigantesco    soldado de Cristo. Resulta complicado y harto dif\u00edcil discernir la fantas\u00eda    de la verdad. La gran popularidad de San Crist\u00f3bal, perpetuada en copiosa    iconograf\u00eda, desparramada por todo el mundo, contribuy\u00f3 poderosamente    a la exaltaci\u00f3n de tales gestas, basadas en hechos reales, pero salpicadas    con fuertes dosis de imaginaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em> No puede negarse la existencia del m\u00e1rtir. \u00abFue \u2014afirma    el padre Casc\u00f3n\u2014 m\u00e1s que suficientemente probada por el    jesuita Nicol\u00e1s Serario en su tratado sobre las letan\u00edas (Litaneutici)    (Colonia 1609), y por Molanus en su Historia de las pinturas e im\u00e1genes    sagradas (De picturis et imaginibus sacris) (Lovaina 1570).\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em> La corroboran \u00ablos testimonios de los Bolandos, cr\u00edticos eclesi\u00e1sticos    cuya misi\u00f3n es examinar los documentos relacionados con los santos, especialmente    de los primeros tiempos, para depurarlos de lo que en ellos haya podido mezclarse    de legendario, reduciendo la tradici\u00f3n a los l\u00edmites l\u00f3gicos    que, como fuente de la historia, pueden admitirse\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em> La patentizan los martirol\u00f3gios y misales antiguos, y el breviario    moz\u00e1rabe, en los que se alude a la existencia de Crist\u00f3bal, \u00abm\u00e1rtir    de Cristo bajo el reinado de Decio, emperador\u00bb, y \u00aben Licia, San Crist\u00f3bal,    m\u00e1rtir, el cual en el imperio de Decio, deshecho con varillas de hierro    y librado, por virtud de Cristo, de la voracidad de las llamas, finalmente acribillado    a saetas y cortada la cabeza, consum\u00f3 el martirio\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em> El Martirologio da el 25 de julio como fecha de la muerte de Crist\u00f3bal,    en cuyo d\u00eda la Iglesia proclama el triunfo del Santo. Por coincidir la    efem\u00e9rides con la festividad de Santiago, Patr\u00f3n de Espa\u00f1a,    se traslada la conmemoraci\u00f3n del martirio de San Crist\u00f3bal al    10 del mismo mes, en memoria de un singular prodigio acaecido en Valencia.<\/em><\/p>\n<p><em> Dan fe, por \u00faltimo, las numerosas reliquias del m\u00e1rtir,    desperdigadas por Espa\u00f1a. Se asegura que en el a\u00f1o 258, poco despu\u00e9s    de su martirio, fueron tra\u00eddas a nuestra Patria las reliquias del m\u00e1rtir.    Un brazo se conserva en Santiago de Compostela, una mand\u00edbula en Astorga,    y Toledo y Valencia poseen asimismo otras reliquias venerandas del insigne soldado    de Cristo.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u00a1Crist\u00f3bal, soldado de Cristo! Ya sirve a un Se\u00f1or,    que a nadie teme y de todos es temido. Ha muerto en la cruz, ante la que tiembla    Sat\u00e1n y ante la que se arrodilla humilde un viejo ermita\u00f1o.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014Decidme, hermano, \u00bfd\u00f3nde he de encontrar a ese Cristo,    Rey m\u00e1s poderoso que todos los pasados? \u2014pregunta, sumiso, el arrogante    soldado al eremita.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014\u00bfPara qu\u00e9 quer\u00e9is hallarlo?<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014Con \u00e1nimo resuelto de servirle.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u00abRegocij\u00f3se en extremo el siervo de Dios con la ocasi\u00f3n    tan buena que se le ven\u00eda a las manos, conociendo que el Se\u00f1or    se la enviaba para que ilustrase aquel ciego entendimiento con las luces de    la fe, transformando aquel coraz\u00f3n bruto en un diamante peregrino que    pudiese servir de anillo en la divina mano\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em> D\u00e9jase Relicto instruir por el ermita\u00f1o, quien va descubri\u00e9ndole    los misterios de la fe verdadera.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014\u00bfC\u00f3mo he de servir a mi nuevo Se\u00f1or? \u2014\u00ednstale    Relicto.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014Con la oraci\u00f3n y el ayuno.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014No s\u00e9 rezar.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014Ayuna entonces.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014\u00bfNo ves mi corpulenta estatura? He de comer m\u00e1s que    los otros para mantenerme.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014S\u00edrvele entonces con tu estatura y tu fuerza. Ayuda a vadear    el torrente a los caminantes que lo precisen.<\/em><\/p>\n<p><em> Relicto obedece al ermita\u00f1o. Su cuerpo gigantesco transporta a    nado sobre sus hombros a los que no se atreven a vadear el peligroso r\u00edo.<\/em><\/p>\n<p><em> De esta guisa comenz\u00f3 el nuevo soldado de Cristo a servir a su    Se\u00f1or. Hasta que un d\u00eda divis\u00f3 un ni\u00f1o bien peque\u00f1o    en la misma ribera del r\u00edo. Pregunt\u00f3le qu\u00e9 deseaba y el    peque\u00f1o le respondi\u00f3 que le pasase a la otra orilla. Tom\u00f3le    Relicto y se lo puso al hombro, teniendo por cosa de juguete el peso.<\/em><\/p>\n<p><em> Dejemos a uno de los bi\u00f3grafos narrarnos el milagroso hecho, cuya    autenticidad no parece probada, pero que, sin embargo, inspir\u00f3 la iconograf\u00eda    del Santo m\u00e1s difundida desde el Medievo.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u00abCrist\u00f3bal entr\u00f3 animoso al r\u00edo con su b\u00e1culo,    como jugueteando con las ondas; pero a pocos lances conoci\u00f3 que aquel    alto bajel se iba a pique, arrebatado de la furia de la corriente. Crec\u00edan    las aguas, entumec\u00edanse las olas; procuraba cortarlas valiente, haciendo    en la arena pie firme; por nada le val\u00eda, porque el peque\u00f1o Ni\u00f1o    que llevaba en sus hombros tanto le abrumaba con el peso que si \u00e9l mismo    no le diera (aunque \u00e9l no lo conoc\u00eda) la mano, como a San Pedro,    para librarle del naufragio, en ellas hubiera hallado Crist\u00f3bal su sepultura.    Rendido, como sudando y gimiendo, sali\u00f3 a la orilla y puso (bien que    admirado) al Ni\u00f1o en la arena, y le dijo al que imaginaba ni\u00f1o    estas palabras: \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres, Ni\u00f1o? En grande peligro    me has puesto. Jam\u00e1s me vi en riesgo de perder la vida, sino hoy, que    te llev\u00e9 sobre mi espalda. Las col\u00e9ricas aguas aumentaban su enojo,    y T\u00fa ibas multiplicando el peso. No pesabas tanto al principio. \u00bfQui\u00e9n    eres, Ni\u00f1o, que tan en la mano tienes hacerte ligero o pesado? Creo que    m\u00e1s pesas T\u00fa que el mundo, pues \u00e9ste no me acobardara con    el peso, aunque me lo echara al hombro\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em> Entonces Crist\u00f3bal oy\u00f3 la respuesta que le abrir\u00eda    de par en par las puertas de la gracia y le se\u00f1alar\u00eda el nombre    que habr\u00eda de adoptar en el bautismo.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u00abTe llamar\u00e1s Crist\u00f3foro, porque has llevado a Cristo    sobre tus hombros. No te admires, Crist\u00f3bal, de que yo te pese m\u00e1s    que el mundo, aunque me ves tan ni\u00f1o; porque peso yo m\u00e1s que el    mundo entero. Yo soy de este mundo que dices, el \u00fanico Criador; y as\u00ed    no s\u00f3lo al mundo, sino al Criador del mundo, has tenido sobre tus hombros.    Bien puedes gloriarte con el peso: Yo soy Cristo: Yo soy ese Se\u00f1or que    buscas: Ya hallaste lo que deseas, y a quien has servido tanto en estas obras    piadosas, y, aunque sobra mi palabra para cr\u00e9dito de mi verdad, pues    s\u00f3lo porque yo lo digo tiene su firmeza la fe, ejecutar\u00e9 un prodigio    para que conozcas la grandeza de este Ni\u00f1o peque\u00f1o. Vu\u00e9lvete    a tu casa, no tienes ya que temer las olas. Fija en la tierra ese \u00e1rido    tronco que te sirve de b\u00e1culo, que ma\u00f1ana le ver\u00e1s no s\u00f3lo    florido, sino coronado de frutos\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em> Y el prodigio fue. A la ma\u00f1ana siguiente la estaca seca plantada    en el suelo se hab\u00eda trocado en esbelta palmera cuajada de frutos.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u00a1Crist\u00f3bal, portador de Cristo! De cuatro maneras \u2014observa    monse\u00f1or Tihamer Toth\u2014 llev\u00f3 el gigantesco soldado a su    nuevo Se\u00f1or. Sobre sus hombros, cuando el paso del r\u00edo; en los    labios, por la confesi\u00f3n y predicaci\u00f3n de su nombre; en el coraz\u00f3n,    por el amor, y en todo el cuerpo, por el martirio.<\/em><\/p>\n<p><em> Ya est\u00e1 preparado Crist\u00f3bal para recibir el bautismo. Se    lo administra el santo patriarca Babilas en la bas\u00edlica de Antioqu\u00eda.    Relicto cambia de nombre al profesar su fe en el Redentor. De aqu\u00ed en    adelante se llamar\u00e1 Crist\u00f3bal, es decir, portador de Cristo.<\/em><\/p>\n<p><em> Mas quien ha llevado una vez a Cristo sobre sus hombros ha de llevarlo    siempre con su ejecutoria. De nuevo la tradici\u00f3n aporta una leyenda ejemplar    y bell\u00edsima.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u00abAll\u00e1 en el siglo III de la Iglesia, a un valeros\u00edsimo    cristiano, de real estirpe, le abofetea en la plaza p\u00fablica un hombre    de vil\u00edsima condici\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em> El soldado le coge con sus pu\u00f1os de hierro. Le derriba en el suelo.    Desenvaina la espada y la alza para darle el golpe de muerte.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014\u00a1M\u00e1tale, m\u00e1tale! \u2014grita el gent\u00edo    que le rodea, indignado por la cobarde y desvergonzada acometida del injuriador&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em> El soldado, como volviendo en s\u00ed, levanta los ojos al cielo, suelta    a su ofensor, envaina la espada y dice:<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014Le matar\u00eda si no fuera cristiano.<\/em><\/p>\n<p><em> -\u00a1M\u00e1tale! \u00a1M\u00e1tale! \u2014le grita de nuevo    el gent\u00edo.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014\u00bfMatarle? Le matar\u00eda si no fuera cristiano&#8230;\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em> Aquel valeros\u00edsimo cristiano, de real estirpe, hab\u00eda recibido    en el bautismo el nombre de Crist\u00f3bal.<\/em><\/p>\n<p><em> Mas los d\u00edas de Crist\u00f3bal est\u00e1n ya contados. Su ardoroso    celo en la predicaci\u00f3n evang\u00e9lica espolea sus ansias. Licia primero,    Samos despu\u00e9s, oyen su inflamado verbo y presencian la conversi\u00f3n    de muchos gentiles.<\/em><\/p>\n<p><em> Y otra vez fue el prodigio. \u00abEn medio de la plaza de Samos se hallaba    Crist\u00f3bal, a vista de todo el pueblo, arrastrados del prodigio de ver    aquel monstruo (por tal le ten\u00edan) tan singular. Hablaba y predicaba;    pero ni por se\u00f1as le entend\u00edan. Llev\u00e1ronle a la puerta    donde resid\u00edan los jueces; mas \u00e9stos tampoco alcanzaban los intentos    de este hombre, porque ni \u00e9l los entend\u00eda ni le entend\u00edan    ellos, y as\u00ed eran in\u00fatiles todos sus trabajos. No desconfi\u00f3    Crist\u00f3bal en medio de su aflicci\u00f3n; y si San Pablo dijo que todo    lo pod\u00eda en el Se\u00f1or que le confortaba, lo mismo le sucedi\u00f3    a Crist\u00f3bal, pues, sabiendo que su Due\u00f1o era todopoderoso, y que    dio lenguas a sus disc\u00edpulos en el Cen\u00e1culo para que fuesen entendidos    de diecisiete naciones distintas, hablando a cada uno en su particular idioma,    conoci\u00f3 que aqu\u00ed pod\u00eda repetir el mismo prodigio, pues    el mismo era su fin, que era predicarles la verdadera fe. Y as\u00ed, en presencia    de los mismos jueces, comenz\u00f3 a clamar a Dios en oraci\u00f3n tan fervorosa    y humilde que, al verle todos con las rodillas en el suelo, clavados en el cielo    los ojos, puestas las manos en el pecho, y que daba aquellas voces que nadie    las entend\u00eda, los mismos jueces le volvieron como a loco las espaldas,    dej\u00e1ndole como a tal por risa y escarnio del pueblo, que todo lo cercaba,    o para ver el fin de aquel prodigio, o para entretenerse con el loco.<\/em><\/p>\n<p><em> Aqu\u00ed fue donde en medio de la plaza plant\u00f3 su b\u00e1culo,    y, haciendo breve oraci\u00f3n a Dios, se vio convertido en palma por segunda    vez, ejecutando Dios aquel milagro por que no tuviesen por loco al que les predicaba    a Jesucristo. Mas presto conocieron el fruto de la oraci\u00f3n, que ellos,    como b\u00e1rbaros, imaginaron locura. Porque no bien hab\u00eda concluido    su oraci\u00f3n, cuando la divina gracia le concedi\u00f3 el don de lenguas,    y con el nuevo favor comenz\u00f3 a predicar de Dios las maravillas\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em> Lleg\u00f3 a o\u00eddos del rey Dag\u00f3n el portentoso suceso,    del que fuera protagonista uno de los cristianos, a quienes ten\u00eda ordenado    por el emperador Decio su persecuci\u00f3n y encarcelamiento. Mand\u00f3    entonces el soberano soldados para que le prendieran, pero no se atrevieron    y regresaron a palacio Sin Crist\u00f3bal. Enoj\u00f3se sobremanera el monarca    y redobl\u00f3 la guardia con la orden terminante de que condujesen a prisi\u00f3n    al alborotador.<\/em><\/p>\n<p><em> Dej\u00f3se conducir Crist\u00f3bal maniatado, como vulgar facineroso,    ante la presencia del reyezuelo, quien, col\u00e9rico y enojado, pregunt\u00f3le:<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014\u00bfDe d\u00f3nde eres? \u00bfC\u00f3mo te llamas?<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014Soy cananeo. Mi nombre no es ahora el mismo que antes ten\u00eda.    Antes me llamaba R\u00e9probo, y bien dec\u00eda m\u00ed nombre qui\u00e9n    yo era, pues tales eran mis obras mientras ciego viv\u00eda, como vosotros,    en las tinieblas de la gentilidad, que no s\u00f3lo el nombre, sino todo yo    era R\u00e9probo, hijo del demonio, hijo de la perdici\u00f3n. Mas ahora    me llamo Crist\u00f3bal, porque m\u00ed Se\u00f1or es Cristo, Hijo de    Dios verdadero.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014\u00bfQu\u00e9 nombre es \u00e9se? \u2014replic\u00f3    el tirano, disimulando su enojo\u2014. \u00bfEs posible que, siendo t\u00fa    bizarro y generoso cananeo, te sujetes a la vil servidumbre de este Cristo?    Ese Cristo no es m\u00e1s que un hombre, que, por ser enga\u00f1oso y malhechor,    le quitaron la vida en una cruz. \u00bfA qui\u00e9n podr\u00e1 salvar    ese hombre si no pudo salvarse a si mismo? Deja, cananeo, ese nombre de cristiano,    y no seas encantador, como ellos. Mira que mis palabras no son s\u00f3lo amenazas:    te aseguro que ser\u00e1n obras, que apurar\u00e9 los martirios y te dar\u00e9    mil muertes si no sacrificas luego a nuestros dioses.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014Yo soy cristiano y adoro a Jesucristo \u2014respondi\u00f3 con    valent\u00eda Crist\u00f3bal\u2014. A Jesucristo, a quien llevo en mi nombre,    llam\u00e1ndome Crist\u00f3bal, glori\u00e1ndome de \u00c9l como el    ap\u00f3stol San Pablo, pues le llevo en el nombre, en la boca y en el pecho.    Pero t\u00fa te llamas Dag\u00f3n, que quiere decir muerte, porque realmente    eres muerte del mundo compa\u00f1ero del demonio; demonios son esos \u00eddolos    que adoras, hechuras de manos de hombres.<\/em><\/p>\n<p><em> Mont\u00f3 en c\u00f3lera el tirano y escupi\u00f3le indignado.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u2014Bien se conoce que eres b\u00e1rbaro cananeo. Bruto eres en el    semblante, y de bruto son tus costumbres. Mamaste leche de fieras, y as\u00ed    de fieras son tus obras. No quiero gastar contigo mis palabras. Te mando que    sacrifiques a nuestros dioses. Si lo haces te har\u00e9 singulares honras,    estar\u00e1s a mi lado y ser\u00e1s de los principales de mi reino. Pero    si no quieres sacrificar, sabe que infaliblemente has de morir y con los m\u00e1s    rigurosos martirios.<\/em><\/p>\n<p><em> Vano empe\u00f1o del tirano, quien vio sorprendido que ya algunos soldados    de su escolta proclamaban en su presencia que eran cristianos. Indignado el    reyezuelo, los mand\u00f3 degollar y recluir a Crist\u00f3bal en el calabozo.<\/em><\/p>\n<p><em> De nuevo volvi\u00f3 a su intento Dag\u00f3n. No se le ocultaba la    extraordinaria importancia de que Crist\u00f3bal abjurase de sus creencias    y sacrificase a los dioses. Prepar\u00f3 h\u00e1bil estratagema. Niceta    y Aquilina, dos cortesanas de vida licenciosa, visitar\u00e1n a Crist\u00f3bal    en la prisi\u00f3n y con halagos y seducciones le har\u00e1n abjurar de    su fe.<\/em><\/p>\n<p><em> Mas, al verlas, \u00ablevant\u00f3se con br\u00edo en pie Crist\u00f3bal,    con un aspecto tan feroz que, al ver la severidad y enojo de su semblante, cayeron    en tierra desmayadas las mujeres, creyendo que no ten\u00eda m\u00e1s t\u00e9rmino    su vida que hablar Crist\u00f3bal la primera palabra, pues rayos son los que    arrojan los santos, que quitan la vida a sus enemigos\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em> Cayeron ambas en tierra, heridas por la gracia, y confesando sus muchas    faltas y proclamando su arrepentimiento, imploraron de Crist\u00f3bal el perd\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em> Di\u00f3les \u00e1nimos el m\u00e1rtir para que p\u00fablicamente    confesasen a Cristo e increpasen al tirano por su maldad. Llegadas a presencia    del rey, ech\u00e1ronle en cara su impiedad y perfidia y burl\u00e1ronse    de los falsos dioses, cuyas estatuas arrojaron al suelo ante el asombro de la    corte.<\/em><\/p>\n<p><em> Furioso el soberano, orden\u00f3 matar a las dos cortesanas, quienes,    invocando el auxilio de Crist\u00f3bal y renovando su profesi\u00f3n de    fe, entregaron sus almas al Creador en medio de crueles tormentos.<\/em><\/p>\n<p> <em>\u00abAs\u00ed fueron las dos coronadas en el mismo d\u00eda, glorificando    a Jesucristo con los mismos cuerpos con que antes le ofendieron\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em> Todo ello no sirvi\u00f3 m\u00e1s que para exasperar al rey, quien,    fuera de s\u00ed, recapacitaba la forma de deshacerse de Crist\u00f3bal,    a quien no pod\u00eda vencer con halagos y vanas promesas.<\/em><\/p>\n<p><em> Estaban ya contados los d\u00edas del invicto soldado de Cristo. Ansiaba    Crist\u00f3bal seguir presto la suerte de las dos convertidas por su virtud    y santidad, y ansiaba tambi\u00e9n el tirano desquitarse de la afrenta infligiendo    al Santo nuevos y crueles martirios.<\/em><\/p>\n<p><em> Intent\u00f3 de nuevo apartarle de la fe con el se\u00f1uelo de honores    y de glorias. Empe\u00f1o vano. \u00abLo mismo era persuadirle que adorase    sus dioses falsos y que mudase de prop\u00f3sitos, que enternecer una pe\u00f1a    o ablandar un bronce\u00bb, por lo que decidi\u00f3 darle muerte.<\/em><\/p>\n<p><em>Mand\u00f3 que lo azotasen con varillas de hierro, pero Crist\u00f3bal    no cesaba de entonar himnos a Dios. Orden\u00f3 luego el tirano que le colocasen    en la cabeza un casco de hierro al rojo vivo, cuyo tormento soport\u00f3 el    m\u00e1rtir con entereza, saliendo indemne de la dura prueba.<\/em><\/p>\n<p><em>Desesperado el rey, dispuso que tendiesen a Crist\u00f3bal sobre una    gigantesca parrilla, a fin de que fuese quemado a fuego lento. Mas las llamas    respetaron el cuerpo del Santo y derritieron, en cambio, la parrilla.<\/em><\/p>\n<p><em>Tanto prodigio exaspera al tirano, quien ve que la entereza de Crist\u00f3bal    gana adeptos para la religi\u00f3n cristiana. Orden\u00f3 entonces que atasen    el reo a un \u00e1rbol y que cuatrocientos soldados disparasen sin cesar con    sus arcos flechas hasta que el cuerpo de Crist\u00f3bal se rindiese. Mas Dios    ten\u00eda dispuesto nuevo prodigio. Porque un d\u00eda entero pas\u00e1ronse    los soldados arrojando flechas sin que ninguna diese en el blanco. Por el contrario,    una de ellas clav\u00f3se en el ojo del monarca, quien qued\u00f3 ciego.<\/em><\/p>\n<p><em>La voz de Crist\u00f3bal reson\u00f3 vibrante.<\/em><\/p>\n<p><em>\u2014Mi fin se aproxima. El Se\u00f1or prepara ya mi corona; pero no    la recibir\u00e9 hasta ma\u00f1ana por la ma\u00f1ana. Hasta entonces    no sanar\u00e1s. Cuando la espada separe mi cabeza de mi cuerpo, unge tu ojo    con mi sangre, mezclada con el polvo, y al punto quedar\u00e1s sano. Entonces    reconocer\u00e1s qui\u00e9n te cre\u00f3 y qui\u00e9n te ha curado.<\/em><\/p>\n<p><em>A la ma\u00f1ana siguiente, la espada del verdugo separa la cabeza del    cuerpo de Crist\u00f3bal y el rey hace lo que el m\u00e1rtir le advirtiera.    Al punto recobra la visi\u00f3n y, volviendo sus ojos a la verdadera fe, ordena    a todos sus s\u00fabditos que adoren a Cristo y proscriban los dioses falsos.<\/em><\/p>\n<p><em>Y Gualterio de Espira termina el relato del martirio afirmando que toda    la naci\u00f3n siria se apresur\u00f3 a cumplir el mandato del rey, m\u00e1s    por los milagros de Crist\u00f3bal que por la orden del monarca.<\/em><\/p>\n<p><em>Es San Crist\u00f3bal uno de los catorce santos auxiliadores de la humanidad    por su acendrado amor a los hombres y a quienes los cristianos invocan con especial    devoci\u00f3n en todas sus necesidades espirituales y materiales. Por haber    llevado a Cristo sobre sus hombros, defendiendo al tierno Infante de ser arrastrado    por las aguas, la cristiandad comenz\u00f3 desde el Medievo a colocar su efigie    en el interior de las catedrales para que su gigantesca figura ahuyentase a    los perseguidores de la Iglesia y defendiese al propio tiempo los tesoros religiosos    y art\u00edsticos guardados en el templo.<\/em><\/p>\n<p><em>Los himnos lit\u00fargicos proclaman desde muy antiguo la excelsa protecci\u00f3n    del soldado de Cristo a los caminantes, que no dudan en acogerse a tan excelso    patronazgo, y pr\u00f3diga es nuestra literatura \u2014desde Gualterio de    Espira hasta nuestros m\u00e1s modernos poetas, Garc\u00eda Lorca y Antonio    Machado, pasando por Cervantes\u2014 en inspirados c\u00e1nticos al Patrono    de los caminantes. No menos se hizo popular su efigie \u2014siempre colosal    y gigantesca, tomando por tema la tierna leyenda del transporte del Ni\u00f1o    a trav\u00e9s del torrente\u2014 que decora much\u00edsimas catedrales    y vigila los pasos de los automovilistas. Porque los que van sobre ruedas escogieron    por Patrono a San Crist\u00f3bal, y cada d\u00eda cobra mayor auge y esplendor    la fiesta lit\u00fargica y son cada vez mas numerosos los que acuden con sus    coches a recibir la bendici\u00f3n del Santo, prenda segura de buenos augurios.<\/em><\/p>\n<p><em>Como muestra de la tierna devoci\u00f3n de los caminantes a San Crist\u00f3bal    recogemos la oraci\u00f3n del automovilista, que a diario rezan muchos de    los que han de sostener el volante entre sus manos:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abDame, Dios m\u00edo, mano firme y mirada vigilante, para que a    mi paso no cause da\u00f1o a nadie. A Ti, Se\u00f1or, que das la vida y    la conservas, suplico humildemente guardes hoy la m\u00eda en todo instante.    Libra, Se\u00f1or, a quienes me acompa\u00f1an de todo mal: choque, enfermedad,    incendio o accidente. Ens\u00e9\u00f1ame a hacer uso tambi\u00e9n de mi    coche para remedio de las necesidades ajenas. Haz, en fin, Se\u00f1or, que    no me arrastre el v\u00e9rtigo de la velocidad, y que, admirando la hermosura    de este mundo, logre seguir y terminar mi camino con toda felicidad. Te lo pido,    Se\u00f1or, por los m\u00e9ritos e intercesi\u00f3n de San Crist\u00f3bal,    nuestro Patrono. Am\u00e9n.\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>La efigie del coloso soldado de Cristo, colocada en el autom\u00f3vil    o en el cami\u00f3n, habr\u00e1 salvado m\u00e1s de una vez de peligro    cierto a quienes le invocan con devoci\u00f3n y fe.<\/em><\/p>\n<p><em>ANTONIO ORTIZ MU\u00d1OZ.<br \/>   <\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Club 2CV de Salamanca celebr\u00f3 San Cristobal para recibir las bendiciones del Santo.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-69","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-eventos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.2cvsalamanca.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/69","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.2cvsalamanca.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.2cvsalamanca.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.2cvsalamanca.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.2cvsalamanca.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=69"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.2cvsalamanca.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/69\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2757,"href":"https:\/\/www.2cvsalamanca.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/69\/revisions\/2757"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.2cvsalamanca.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=69"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.2cvsalamanca.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=69"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.2cvsalamanca.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=69"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}